Manando
13-12-2005 13:25:26
Uno lleva sentado en su silla más de dos horas.
Le duele el culo de mantener durante tanto tiempo la misma postura. Se levanta y se percata que se está meando (con perdón).
Lógicamente, aprovechando el parón en su quehacer diario, dirige sus pasos hacia los aseos, mingitorios, lavabos, servicios, báteres, retretes o como buenamente se les quiera denominar.
Se acerca hacia los urinarios, pulsa el botón del agua para que salga la misma y se lleve lo que otro ha podido dejar allí. A continuación procede con la labor que se había encomendado.
En esto que otra persona se coloca en un urinario de la misma pared, pero un poco alejado y procede del mismo modo que yo he procedido con anterioridad.
Para que no haya mosqueos innecesarios, ambos miramos distraídamente al techo.
Comienza de pronto un ruido desproporcionado que adivino es emitido por el órgano del recién llegado. No se como describirlo, es como de desagüe, de cañería de gran diámetro. De un modo casi reflejo miro mi triste órgano que apenas consigue emitir un ligero ruidillo de canalillo.
Pero, es que ese tío no meaba, ¡manaba!. ¡Que cantidad de líquido podía desaguar por segundo aquél señor!.
Claro, terminó enseguida, mientras yo continuaba con mi labor con un caudal bastante menor al desalojado por aquél.
Estoy absorto.
Le duele el culo de mantener durante tanto tiempo la misma postura. Se levanta y se percata que se está meando (con perdón).
Lógicamente, aprovechando el parón en su quehacer diario, dirige sus pasos hacia los aseos, mingitorios, lavabos, servicios, báteres, retretes o como buenamente se les quiera denominar.
Se acerca hacia los urinarios, pulsa el botón del agua para que salga la misma y se lleve lo que otro ha podido dejar allí. A continuación procede con la labor que se había encomendado.
En esto que otra persona se coloca en un urinario de la misma pared, pero un poco alejado y procede del mismo modo que yo he procedido con anterioridad.
Para que no haya mosqueos innecesarios, ambos miramos distraídamente al techo.
Comienza de pronto un ruido desproporcionado que adivino es emitido por el órgano del recién llegado. No se como describirlo, es como de desagüe, de cañería de gran diámetro. De un modo casi reflejo miro mi triste órgano que apenas consigue emitir un ligero ruidillo de canalillo.
Pero, es que ese tío no meaba, ¡manaba!. ¡Que cantidad de líquido podía desaguar por segundo aquél señor!.
Claro, terminó enseguida, mientras yo continuaba con mi labor con un caudal bastante menor al desalojado por aquél.
Estoy absorto.
Categoría: Como la vida misma 8 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
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Comentario hecho por Eskizo, el día 13-12-2005 18:21:17h.
Comentario hecho por pepeltenso, el día 13-12-2005 18:28:05h.
Comentario hecho por Juvenal, el día 13-12-2005 21:05:32h.
Comentario hecho por Reyes, el día 14-12-2005 16:18:37h.
Comentario hecho por Mari Reyes, el día 15-12-2005 09:08:42h.
Comentario hecho por carol, el día 15-12-2005 09:14:10h.
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